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Aclaración: Si bien el origen del partido puede situarse, sin riesgo de equivocación, en las fuerzas políticas actuantes luego de 1852, es mejor hacerlo a partir de una organización más estructurada de las fuerzas liberales conservadoras, y esto, en Mendoza, se produce con la formación del Partido Conservador en 1917.
Cronología básica:
El PD desciende en línea directa del PAN (1874 – 1906)
1914:
Concentración Cívica Regional (Emilio Civit)
Partido Popular (Benito Villanueva). Gana las elecciones gubernativas con la fórmula Francisco Álvarez – Rafael Guevara.
1917:
Acuerdo entre la Concentración Cívica y el Partido Popular (Acuerdo del Teatro Odeón); formación del Partido Conservador. En las elecciones, la fórmula conservadora estuvo integrada con Emilio Civit – Alfredo Ruiz y resultaría derrotada por la de la UCR que llevó a José Néstor Lencinas – Delfín Álvarez (el que luego se pasará al Partido Liberal representándolo como senador provincial).
1920:
El Partido Conservador se transforma en el Partido Autonomista siendo su primer presidente Cruz Vera al que le seguirá Melitón Arroyo. Al producirse las elecciones, el lencinismo obtiene la mayoría.
1921:
El Partido Autonomista pasa a denominarse Liberal, nombre que mantendrá hasta 1935.
1924:
Elecciones gubernativas. El PL lleva como candidatos a Mario Arenas y a Víctor Auriol, quienes son derrotados por el lencinismo.
1930:
Golpe cívico – militar de 1930. Uriburu, presidente de facto. Como interventor federal en Mendoza es designado José María Rosa:
1931:
Creación del Partido Demócrata Nacional, al que se une el Partido Liberal de Mendoza. Elecciones gubernativas en las que triunfa la fórmula Ricardo Videla – Gilberto Suárez Lago (1932 – 1935), como representantes del Partido Liberal.
1935:
Elecciones gubernativas. Se impone la fórmula Guillermo Cano – Cruz Vera (1935 -1938) representantes del Partido Demócrata, siendo esta denominación empleada por primera vez.
1938:
Elecciones gubernativas. Triunfo demócrata con la fórmula Rodolfo Corominas Segura – Armando Guevara Civit.
1941:
Elecciones gubernativas. El PD triunfa con la fórmula Adolfo Vicchi – José María Gutiérrez (194.
1943:
Golpe militar del GOU. Vicchi es destituido. Se inicia un período de hostigamiento a los dirigentes demócratas.
1946:
Comienza el período peronista, años en los cuales los demócratas, como otros opositores, fueron perseguidos.
El PD presenta la fórmula gubernativa Ricardo Videla – Félix Aguinaga que es derrotada por la peronista Faustino Picallo – Rafael Tabanera (1946 -1949).
1948:
Elecciones gubernativas. El PD presenta la fórmula Adolfo Vicchi – Raúl Benegas. Nuevo triunfo peronista con la fórmula Blas Brisoli – Rodolfo Schmidt (1949 – 1952).
1951:
Elecciones gubernativas. El PD presenta la fórmula Rodolfo Corominas Segura – Ramón Sánchez Reulet. Triunfo peronista con la fórmula Carlos Evans – Juan de la Torre (1952 -1955).
1955:
Revolución Libertadora.
1956:
Asume como interventor federal el radical Isidoro E. Busquets. (los demócratas Vila y Videla Zapata ocupan ministerios)
1958:
Elecciones generales. Triunfo de la fórmula de la UCRI, Arturo Frondizi es electo presidente de la Nación. En Mendoza la UCRI se impone con la fórmula Arturo Ueltschi – Pedro Luja. El PD presentó la fórmula Francisco J. Gabrielli – Leonardo Sarcinella quienes se ubicaron en 3er lugar.
1960:
Elecciones legislativas nacionales. Triunfo demócrata en Mendoza.
1961:
Elecciones gubernativas. Triunfo del PD con la fórmula Francisco J. Gabrielli – Félix Aguinaga.
1962:
Caída de Frondizi. Mendoza es intervenida federalmente. (C. Armanini, J. Guevara Civit, A. Lavalle Cobo, S. Moretti)
1963:
Elecciones generales. La UCRP consigue a nivel nacional triunfar con la fórmula Arturo U. Illia – Carlos Perette. El PD vuelve a obtener la gobernación con la fórmula Francisco J. Gabrielli – Félix Aguinaga.
1966:
Elecciones gubernativas. Triunfo del PD con la fórmula Emilio Jofré – Carlos Galletti.
Revolución Argentina. Gabrielli es depuesto y Jofré no puede asumir su mandato.
1970:
Gabrielli es nombrado gobernador interventor por el presidente Levingston.
1972:
Gabrielli renuncia al cargo de gobernador interventor, lo reemplaza Félix Gibbs.
1973:
Elecciones generales: triunfo del peronismo en todo el país. El PD presenta la fórmula Eduardo Vicchi – Manlio Ardigó. La gobernación es obtenida por Alberto Martínez Baca – Carlos Mendoza.
1976:
Proceso de Reorganización Nacional.
1982:
Bonifacio Cejuela, del PD, asume como gobernador de facto.
1983:
Eliseo Vidart Villanueva, del PD, asume como gobernador de facto.
Elecciones generales. Triunfo radical con la fórmula Raúl Alfonsín – Víctor Martínez. Para la gobernación, el PD presenta la fórmula Francisco J. Gabrielli – Jorge de la Reta, en comicios ganados por la fórmula Felipe Llaver – José Genoud de la UCR.
Introducción:
Es difícil de entender como al día de hoy no exista una historia del Partido Demócrata de Mendoza. Los demócratas y sus antecesores liberales han sido uno de los principales factores de poder de la provincia, de hecho moldearon la identidad política de la misma. La carencia de una obra de tal magnitud tal vez sea reveladora del difícil momento por el que atraviesan los ámbitos académicos y la intelectualidad mendocina.
Ni el radicalismo ni el peronismo han ocupado por tanto tiempo el sillón de San Martín. Tampoco pueden ufanarse con una obra de gobierno comparable a la demócrata. Permítanme aquí establecer una primera hipótesis: los demócratas se concebían a sí mismos como hombres de gobierno, no como políticos de oposición. El partido era una herramienta de poder, y no una mera maquinaria electoral. Este no es un dato menor a la hora de tratar de entender ciertas decisiones, como la participación en gobiernos de facto.
Vuelvo al tema de la labor gubernativa; para los que no crean en mitos de comité y se aferren positivamente a la realidad de las cosas, miren a su alrededor y verán alguna escuela, algún barrio, alguna calle, algún dique, alguna ruta y al fijarse en la fecha de realización no le costará saber su origen. Si aún su curiosidad no se satisface y cuenta con la paciencia debida acuda a revisar las actas de labor gubernativa y sentirá como demócrata el inmenso orgullo de pertenecer al partido de los que le dieron a Mendoza su bien merecida fama de provincia pujante y respetuosa de las instituciones. Y si no es demócrata verá con nostalgia que Mendoza alguna vez fue bien gobernada.
Soy consciente de que mis afirmaciones son más propias de un militante que las de alguien que escribe historia. No me preocupa en absoluto. La historia científica, a pesar de las preceptivas, nunca puede ser aséptica. El profesional o el aficionado a la Historia siempre persigue un propósito, condicionado por sus intereses y preferencias particulares. Por ello, ser demócrata no me invalida para intentar una aproximación a la verdad. Parafraseando a Galileo, digo: “Y sin embargo, los documentos hablan”
Ser demócrata nunca fue para débiles. En la actualidad, todavía es fácil sentir cierta culpabilidad por los estereotipos creados por aquellos que únicamente se han dedicado a opinar desde la tribuna, desde las bancas legislativas y lamentablemente, desde el mismo gobierno. Los demócratas han cometido a lo largo de su vasta historia numerosísimos errores, pero de ellos sus elencos gobernantes aprendieron algo. ¿Pueden otros grupos políticos decir lo mismo? ¿O es sólo un estereotipo el que los radicales se agoten en sus internas y que los peronistas se rehúsen a leer historia poniendo siempre en riesgo la gobernabilidad?
El presente partidario sin duda no es el mejor. Pero, a diferencia de otras fuerzas, los demócratas pueden volver su vista atrás y recoger, si evitan caer en actitudes de soberbia o autoflagelaciones innecesarias, los frutos que la experiencia histórica partidaria puede darles y, a partir de estos, enfrentar el futuro con un cauto optimismo.
El origen
Los documentos muestran que los demócratas reconocen su origen en el PAN, el nucleamiento liberal conservador que gobernase la Argentina durante 42 años. No voy a extenderme demasiado al respecto. Para ser más concreto y salteando ricos detalles, puede establecerse el origen fáctico del PD cuando se fusionan la Concentración Cívica Regional de Emilio Civit y el Partido Popular de Benito Villanueva formando el Partido Conservador en 1917 para enfrentar al radicalismo de los Lencinas.
A lo largo de la década del 20, los conservadores se transforman en autonomistas y luego en liberales, nombre que usarán hasta septiembre de 1931 cuando, en consonancia con la creación del Partido Demócrata Nacional, adopten la actual denominación.
Algunas consideraciones sobre las ideas demócratas
Carlos Aguinaga, cuando le pedían opinión sobre la ideología de los demócratas, decía que en política todo aquello que debía explicarse no servía. A pesar de ello, quien lea las declaraciones de principios de las cartas orgánicas partidarias anteriores a la del año 2000 (actualmente en vigencia), y todos los documentos partidarios producidos por los distintos órganos de conducción partidarios, no se equivocará en concluir en que el PD es una fuerza liberal conservadora.
Ahora bien, como tales, los demócratas han dejado de lado todo dogmatismo al momento de gobernar. Con una actitud pragmática, que sin pudor puede ser definida como conservadora en cuanto apuntaba a preservar lo que no colisionaba con los intereses de la sociedad, los demócratas mendocinos pueden ubicarse en las antípodas de la rigidez ideológica.
No obstante lo anteriormente dicho, creo que es necesario establecer de forma clara las raíces ideológicas de los principios demócratas.
Los gobiernos demócratas
El Partido Demócrata como tal gobernó constitucionalmente desde 1932 hasta 1943, y posteriormente, con intermitencias, desde 1961 hasta 1966. Durante algunos gobiernos de facto, los demócratas ocuparon el gobierno (ejemplo de esto: la última gobernación de Gabrielli en 1970 – 1972; Gibbs en 1972 – 1973; Cejuela en 1982 y Vidart Villanueva en 1983. Debo decir que Aguinaga incluye la intervención de Joaquín Guevara Civit en 1962) asociando el nombre partidario a las experiencias militaristas de la Argentina, a pesar de la decisión personal de los actores.
La primera etapa es denominada por la historiografía local como la de la Restauración Neoconservadora, denominación a mi entender poco afortunada para el caso de Mendoza en donde las transformaciones fueron una constante del accionar demócrata. Tampoco vale para lo estrictamente partidario por la apertura de las estructuras partidarias que llenan sus cuadros con hombres nuevos. Esta etapa abarca un número de cuatro gobernaciones.
El gobierno de Ricardo Videla (1932-35):
El ingeniero Ricardo Videla asume el gobierno provincial signado por las consecuencias de la “Gran Depresión” de 1929. Acompañado en la vicegobernación por ese extraordinario dirigente partidario que fue Gilberto Suárez Lago (inmerecidamente olvidado por su provincia y por su partido), Videla encaminó su gobierno conforme a los lineamientos del Programa Conservador del Partido Demócrata Nacional de 1931 el cual priorizaba la realización de obras públicas tendientes a generar fuentes de trabajo hasta superar la crisis. Videla fue más que un administrador de crisis.
Bajo su mandato la provincia firma el primer convenio con YPF para explorar y explotar fuentes petrolíferas, como la de Tupungato. En materia financiera es creado el Banco de Mendoza como institución de capitales mixtos estatales y privados. Preocupado por la educación pública, Videla comienza con una serie de medidas tendientes a mejorar la calidad de la misma, acción que tendrá continuidad a lo largo de este período. Con más voluntad que presupuesto, Videla construye escuelas bajo el lema “hagamos de Mendoza una escuela”, creando además la Junta Central de Alfabetización cuya obra transformará a Mendoza en una de las provincias con más altos índices de alfabetización, lo que demuestra el alto sentido social de los demócratas desvirtuando la idea de oligarquía y elitismo. Funda bibliotecas públicas, crea entes culturales como el Museo Histórico de Mendoza y la Comisión Provincial de Bellas Artes. Este gobernador inicia el rescate de la figura del Gral. San Martín como prócer mendocino. Reorganiza la actual Junta de Estudios Históricos de Mendoza. Se sientan unas de las bases para la creación de la Universidad Nacional de Cuyo al incorporarse la Escuela Superior de Comercio “Martín Zapata” a la esfera de la DGE.
El 6 de octubre de 1935 se realizan los comicios que consagrarían a Guillermo Cano como segundo gobernador demócrata.
El gobierno de Guillermo Cano (1935-38):
El jurisconsulto Guillermo G. Cano, quien tuvo activa participación en la sanción de la Constitución de 1916, fue el sucesor de Videla. Su vicegobernador fue el Dr. Cruz Vera, veterano dirigente liberal. Cano continuó los lineamientos trazados por Videla profundizándolos en lo concerniente a educación, viviendas y salud. Su proyecto educativo, de neto cuño liberal, no dejaba de lado cierto sentido cristiano. Apuntaba a generar conciencia de argentinidad entre los estudiantes y maestros mendocinos. Unifica los sistemas de enseñanza en todo el territorio provincial, siempre garantizando la gratuidad y la obligatoriedad de la misma. Modifica el “Estatuto del Maestro” para premiar el mérito y el esfuerzo. Fomenta la educación agrícola en las zonas de producción y construye escuelas en toda la extensión provincial. Crea la Ciudad Infantil, estableciendo además organismos de asistencia para la salud infantil.
En salud, Cano encara la ampliación y la construcción de nuevos pabellones hospitalarios en los nosocomios provinciales. Inicia una campaña contra la peste y las ratas. Es creado el pabellón psiquiátrico en el htal. San Antonio. Establece que el servicio de Asistencia Pública debe brindarse sólo a los pobres.
Videla había sentado las bases para un amplio sistema regional de caminos. Cano ejecuta una extensa obra con el apoyo del Gobierno nacional (calles, puentes y caminos). Se establece el servicio telefónico con San Rafael y se logra la incorporación de “El Cuyano”, tren que une Mendoza con Bs. As. en 15 hs.
Pero sin dudas, la obra más recordada de este gobernador es la de las Casas Colectivas (Hoy “Barrio Gobernador Guillermo Cano” patrimonio histórico municipal). Estaban destinadas a los empleados públicos de menor jerarquía. Seguramente ningún oligarca del mundo tomaría tales medidas.
En lo cultural, instituye la Fiesta de la Vendimia, realizándose la primera en 1936 y crea la Academia Provincial de Bellas Artes.
En los comicios de enero de 1938, es consagrado el tercer gobernador demócrata, Rodolfo Corominas Segura.
El gobierno de Rodolfo Corominas Segura (1938-41):
Rodolfo Corominas Segura continúa con la obra de sus predecesores en obras públicas, educación y salud innovando en aspectos de legislación, fundamentalmente en lo referente a uso de aguas y trabajo. Acompañado por Armando Guevara Civit como vicegobernador, uno de los más activos políticos locales, Corominas inaugura su gobernación dando a conocer los bajos índices de analfabetos que presentaba Mendoza. Prosigue con la profundización de los planes de alfabetización. Crea escuelas técnicas regionales dependientes del Ministerio de Obras Públicas y no de la DGE, respondiendo así a la demanda de mano de obra capacitada en las diferentes zonas productivas.
En el plano laboral presenta un proyecto de Ley orgánica para el Dpto. de Trabajo, ente encargado de defender a los trabajadores y mediar con la patronal. Reglamenta el régimen de incompatibilidad entre empleos públicos nacionales y provinciales. Se crea la Caja de Seguros para empleados públicos y la Caja de Préstamos y de Promoción Social para la construcción de viviendas a personas de escasos recursos.
En materia de aguas procede a la reforma de la legislación vigente con el objetivo de optimizar el uso del recurso.
En salud comienza a delinear una mejora general de los servicios con la creación de un Hospital Central.
La obra de Corominas Segura, como la de sus antecesores, alcanza tal vastedad que excede las posibilidades de este trabajo. Pero sin duda el logro más notable de su gestión fue la creación en 1939 de la Universidad Nacional de Cuyo, un largo anhelo de los mendocinos desde 1913. Su primer rector fue el Dr. Edmundo Correas, y sus primeros planteles de profesores estuvieron compuestos por muchos españoles antifranquistas.
En enero de 1941, en elecciones controvertidas es electo el cuarto gobernador demócrata, Adolfo Vicchi.
El gobierno de Adolfo Vicchi (1941-43):
Con imputaciones de fraude y amenazas de intervención federal, a pesar de los cuestionamientos el Dr. Adolfo Vicchi asume la gobernación de Mendoza acompañado por el Dr. José María Gutiérrez.
Uno de sus objetivos prioritarios fue la aprobación de un convenio con YPF estableciendo el cobro de regalías sobre producción y el aprovechamiento del Estado de las obras de infraestructura relacionadas con la explotación petrolera. Al descubrirse los yacimientos de Barrancas, Mendoza pasa a ser la segunda productora de petróleo del país. Entonces comienza a planificarse la construcción de una nueva refinería en la zona de Luján de Cuyo.
Vicchi pusó especial énfasis en las obras de mejora de la Ciudad de Mendoza y en su expansión, a ello corresponde la creación del Centro Cívico.
Prosiguiendo con la política laboral y social de sus predecesores, se establece la ley 1497 más conocida como la del “Sábado inglés”. Se forman paritarias para la fijación de salarios y se continúa con el plan de viviendas destinadas a los trabajadores (ej. El barrio Uruguay).
En irrigación se moderniza definitivamente el dique Cipolletti. Son completadas las obras en los diques Medrano y Phillips. También es creado el Fondo Permanente de Irrigación para el mantenimiento de los cauces.
Durante esta gestión se plantea la reforma de la constitución provincial, algo que no se concretará por la Revolución del 4 de junio de 1943.
Teniendo en cuenta el tiempo que gobernó, es sorprendente el índice de obras ejecutadas en este gobierno. Tal vez la obra más memorable sea el inicio de los trabajos de construcción del Hospital Central, que será inaugurado en 1944. También, en este marco, son notables las obras de mejoramiento en el conjunto de hospitales provinciales (Civit, Paroissien, Ponce y Lagomaggiore).
En junio de 1943, una intervención federal encabezada por Augusto Vargas Belmonte pone fin a esta primera etapa de gobiernos demócratas.
Los gobiernos de Francisco J. Gabrielli (1961 - 62; 1963 – 66; 1970 – 72)
Francisco José Marcelino Gabrielli es el protagonista excluyente del segundo período de gobiernos demócratas. Gobernó en tiempos difíciles para la Argentina y para la provincia. Sin embargo, actuó de manera proba, de acuerdo con la tradición demócrata. No tuvo vacilaciones, creyó fielmente en el poder transformador de la política.
El ingeniero era un profundo conocedor de la provincia. Fue un funcionario destacado durante la época del 30, ya como inspector de la Dirección Provincial de Obras Públicas, como director de la Dirección Provincial de Vialidad o como superintendente General de Irrigación. El mito cuenta que no había hijuela o camino que Gabrielli no conociera. Algo hay de cierto. Su conocimiento señalaría la impronta visionaria de sus gobiernos.
Asumió su primera gobernación el 5 de mayo de 1961, acompañándolo como vicegobernador Félix Aguinaga, destacado dirigente partidario. Entre sus primeras acciones se cuenta la reafirmación de los derechos provinciales sobre sus yacimientos petrolíferos, ratificando el convenio que Corominas Segura firmara con YPF en 1940.
En materia vitivinícola anunció la transferencia de parte de acciones de Bodegas y viñedos Giol a inversores privados, para detener la producción de vinos de baja calidad.
Continúa con las obras del Centro Cívico, alentando la participación del sector privado para que contribuyera a la modernización de la Capital. También dotó a la provincia de una red de accesos a la Capital. No fue poco lo hecho en esa primera gestión, considerando la duración de la misma. El 24 de abril de 1962 la provincia es intervenida por el gobierno de José María Guido. Pasaré por alto este período en el cual muchos dirigentes demócratas tuvieron participación.
De acuerdo al cronograma electoral fijado por el PEN el 7 de julio de 1963 se llevan a cabo las elecciones generales, en las que es consagrado como presidente Arturo Illia de la UCRP. En Mendoza, Gabrielli es elegido nuevamente gobernador cargo que asume el 12 de octubre del mismo año.
En esta ocasión Gabrielli priorizó la jerarquización de la justicia local, fomentar la actividad cultural provincial, implementar planes de alfabetización para adultos, mejorar el transporte público. Continuó con el plan petrolero implementado en su primera gestión. Finalizó las obras del Centro Cívico, con la terminación del edificio del Palacio Judicial. Promovió la actividad minera con el llamado “Plan Cordillerano”. En materia hídrica se procedió en 1965 a la construcción del dique Valle Grande, se realizó el llenado del embalse Agua del Toro sobre el río Diamante, continuando las obras del dique Los Reyunos, obras que unidas al embalse de El Nihuil estructuraron un polo energético denominado Sistema Cuyo Interconectado.
Todas estas obras contribuyeron a un nuevo triunfo demócrata en las elecciones gubernativas del 7 de abril de 1966, con la fórmula Emilio Jofré – Carlos Galletti, la que no pudo asumir a causa del golpe militar del 28 de junio del mismo año.
Aquí voluntariamente voy a concluir con el presente trabajo. A través de esta síntesis sobre los gobiernos demócratas he buscado resaltar aquellos aspectos que muchas veces parecen olvidarse potenciando los aspectos negativos.
Cierro este escrito con algo expresado por el historiador Pablo Lacoste, quien en algunos trabajos ha demostrado clara animadversión por el Partido Demócrata y que sin embargo rinde al mismo este inesperado homenaje: “En materia de salud, educación y comunicaciones, los hechos hablan por sí solos; ni antes ni después de la administración conservadora ningún gobierno fue capaz de realizar tantas obras”. El historiador Adolfo O. Cueto, de simpatías justicialistas expresa: “Los gansos a través de sus obras, se muestran como administradores de gran capacidad operativa y con cuadros técnicos y profesionales, que dejan una huella imborrable en toda la Provincia”.
Mario Fernández |